Con millones de familias estadounidenses preocupadas por no recibir la asistencia alimentaria del programa SNAP debido al cierre del gobierno, organizaciones locales en todo el país redoblan esfuerzos para abastecer bancos de comida y atender la creciente demanda.
En diversas ciudades, las filas se extienden por cuadras mientras personas de todas las edades buscan apoyo. Se estima que 42 millones de estadounidenses, incluyendo adultos mayores y personas con discapacidades, dependen de este beneficio para cubrir sus necesidades básicas.
En respuesta a una orden judicial, la administración Trump anunció que usará fondos de emergencia para financiar solo el 50% del programa SNAP durante noviembre, una medida temporal que deja en incertidumbre a millones de beneficiarios.
Las organizaciones comunitarias advierten que, si no se restablece pronto el presupuesto federal, la escasez de alimentos podría agravarse en las próximas semanas.




